La devoción por la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora del Valle, resulta un elemento principal de la idiosincrasia del terruño que nos ha tocado habitar, es parte medular del gentilicio que honrosamente enarbolamos, la raíz que nos caracteriza como pueblo y que da al gentilicio margariteño esas particularidades tan específicas. Ella es parte de nuestro ADN espiritual.  Cada creyente, cada devoto de la Virgen del Valle, siente que ella está adherida en lo más profundo de su alma, ya que representa un sentimiento de paz y de amor. Todos bajo su manto protector emprendemos los caminos confiados en su timonel conducción.  La devoción por nuestra Virgencita del Valle es una fuerza viva que alienta, anima y conforta, un andamiaje cultural de tradición y de patrimonio que apunta a un sentimiento de pertenencia donde se regularizan las emociones colectivas de identidad.

En su obra Venezuela Mariana, el eximio investigador mariano de Venezuela, el Hermano Nectario María, nos refiere que la llegada de la Virgen del Valle a Margarita se mezcla entre la fantasía y la historia. Al respecto dirá: Según la leyenda fue encontrada en el Cerro el Piache que como mudo centinela domina el caserío, pero una tradición más asentada asegura que fue hallada la graciosa imagen junto a una playa, por unos indios que la trajeron en hombros al Poblado, en donde María había de arraigarse y allí exhalar el más suave olor y abrir su manto protector a todos los pueblos orientales de Venezuela”.

En otra de sus obras, La virgen del Valle de Margarita dice: tenemos la plena y absoluta certeza de que la Imagen de Nuestra Señora del Valle, que entonces designaban de la Purísima, llegó al principio a la isla de Cubagua, no hemos podido fijar la fecha exacta de su arribo a esta isla; presumimos, sin embargo, que haya sido anterior al año de 1530. Mas adelante acota: Ya para 1535 los placeres de perlas por la sobreexplotación estaban agotándose y el 25 de diciembre de 1541, un terrible ciclón arrasó Isla de Cubagua, los pocos vecinos que quedaron se trasladaron a la Isla de Margarita llevándose consigo sus pertenencias. No se ha podido precisar la fecha de traslado de la Santa Imagen de la Purísima al Valle del Espíritu Santo, pero se presume que fue antes de marzo de 1542, también se trajeron otros enseres de las iglesias de esa isla y fue colocada en una pequeña ermita de paja y bajareque en este hermoso valle”.

También afirma en la obra antes citada que: La Imagen del Valle de Margarita es, sin duda alguna, la más antigua de las devotas imágenes de Nuestra Señora veneradas en todo el territorio venezolano” y agregara posteriormente Mons. Rafael Febres Cordero, miembro de la academia hagiográfica de Venezuela, que es incluso la advocación mariana mas antigua de toda la América latina.

Desde su llegada a Margarita, concretamente al Valle del Espíritu Santo, la Imagen de la Virgen fue venerada y su culto fue poco a poco en aumento, pues muchos vecindarios, que lo habían sido de Cubagua, sentíanse satisfechos al ver que la Sagrada Imagen los había acompañado en su traslado a la Isla de Margarita. Empezarían a llamarla primero la Virgen que está en el Valle, después Virgen de El Valle, hasta que adquirió su advocación definitiva Nuestra Señora del Valle o Virgen del Valle.

Son incontables los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora del Valle. En los anales de la historia, encontramos el primer milagro documentado atribuido a la intercesión de Nuestra Señora del Valle. Este hecho milagroso, está fechado el 25 de noviembre de 1608 cuando reinando en toda la isla de Margarita una grandísima sequía y esterilidad por no haber caído durante mucho tiempo ni una sola gota de agua, se ordenaron rogativas y procesiones, y por primera vez, desde su llegada desde Cubagua, en hombros del  pueblo, , entre plegarias y oraciones, fue trasladada hasta la Ciudad, tal como se le llamaba por entonces a  La Asunción y, al entrar por la puerta de la muralla que guardaba a la ciudad, siempre entre rezos y súplicas de los peregrinos, “estando hasta entonces el cielo y el tiempo muy claros y serenos, o sea, despejado, sin muestras algunas de aguacero, de súbito y arrebatadamente principió a llover copiosamente y sin discontinuidad durante todo aquel día y a la noche siguiente”, inclinándose todo tu pueblo, ante ti para darte las gracias por este milagro tuyo, por tu intersección ante Dios, lograste calmar la sed que azotaba nuestra Isla.

A finales de abril del año 1816 después del saqueo ordenado por Pablo Morillo en El valle de Espíritu Santo, Francisco Esteban Gómez valeroso patriota y héroe de Matasiete, ordenó el traslado de la santísima imagen de la Virgen del Valle hacia Santa Ana del Norte, motivado ante todo por la fe y la devoción que le tenían tanto él como Juan Bautista Arismendi, Santiago Mariño y demás jefes y soldados del ejército margariteño. Por lo que el 6 de mayo de 1816 cuando el Libertador Simón Bolívar se reunió en la iglesia de Santa Ana y decreta el inicio de la tercera república la Imagen de nuestra señora del Valle se encontraba en Santa Ana. No en vano se ha dicho que ella nos ha hecho ser patria.

El 15 de agosto de 1910 el Papa Pío X, concede la Coronación Canónica para Nuestra Señora del Valle según Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos y el 8 de septiembre de 1911, como regalo de cumpleaños, se efectuó la Coronación Canónica gracias al rescripto de su Santidad Pío X, llevada a cabo por Monseñor Antonio María Durán, Obispo de la Diócesis de Santo Tomás Guayana.

Algunos años más tarde, El 8 de septiembre de 1921 la Virgen del Valle es proclamada Patrona de la Diócesis de Santo Tomas de Guayana, que por entonces comprendía todo el vasto oriente y sur de Venezuela. Esta proclamación fue impulsada por el obispo de Guayana Monseñor Sixto Sosa y el 12 de octubre de ese mismo año la Imagen preside los actos de inauguración del primer Hospital de Margarita en Porlamar.

Por disposición de Monseñor Rafael José Pulido, administrador de la Diócesis de Cumaná, la sagrada imagen de Nuestra Señora del Valle entre el 8 y 14 de agosto de 1948, hizo un recorrido por algunos de los pueblos de la isla de Margarita. El Poblado, Porlamar, Pampatar, San Juan, Santa Ana, La Asunción Y Juangriego con motivo de celebrarse el 450 aniversario del avistamiento de la Isla por parte del Almirante Cristóbal Colón

Entre el 21 y 28 de enero de 1951, por disposición del entonces Obispo de Cumaná a quien pertenecía eclesiásticamente Margarita para el momento, Monseñor Crisanto Mata Cova, quien había sido además el anterior párroco de El Valle, la Imagen de la Virgen del Valle recorrió Cumaná, Carúpano y Rio Caribe, en el estado Sucre.

El 27 de junio de 1956 la Sagrada imagen de Nuestra Señora del Valle fue trasladada desde el puerto de Pampatar hasta el Puerto de la Guaira y de allí a la Ciudad de Caracas donde fue proclamada Patrona de la Semana de la Patria, regresando el 8 de julio por el puerto de Juangriego.

El 21 de abril de 1979, el Hermano Nectario María hace la petición ante las autoridades venezolanas, para que la Virgen del Valle fuese la Patrona de la Escuela Naval de Venezuela y el 15 de noviembre de 1981 atendiendo a esta petición y gracias al rescripto de Su Santidad San Juan Pablo II la Virgen es declarada como Patrona de la Marina de Guerra de Venezuela. Luego, el 4 de octubre del 2008 es designada Patrona de la Universidad de Oriente.

En el año 2019, desde el 30 de septiembre hasta el 10 de octubre y en el marco de los 50 años de la Diócesis de Margarita, y el mes extraordinario misionero proclamado por el Papa Francisco, la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Valle, recorre todas las 29 Parroquias que conforman la Diócesis de Margarita. Es la primera vez que la sagrada Imagen recorría la Isla de Margarita de punta a punta, y fue además trasladada por primera vez hasta la isla de Coche.

La Virgen del Valle, referencia primera en el alma y la espiritualidad, símbolo sempiterno de convergencia y certidumbre en la margariteñidad:

“Bendita seas por siempre, Madre Nuestra”.

Vermi Salazar

En 1951, la ciudad de Carúpano conoció uno de los eventos que la marcaron para siempre: la visita de la Virgen del Valle, gracias al esfuerzo tesonero del Obispo de la Diócesis de Cumaná, Monseñor Crisanto Darío Mata Cova, quien se había estrenado como sacerdote en la Parroquia del Valle del Espíritu Santo y dado muestras de una gran devoción a la Virgen. Carúpano vivió días de emotivos sentimientos, y las procesiones de las imágenes de los patronos de los pueblos vecinos de Carúpano fueron impresionantes.